La temporada de Huracanes 2011 ha empezado, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, y según previsiones, se espera una actividad ligeramente por encima de lo normal en cuanto a incidencia de ciclones tropicales, algo que mantiene alerta a México.
El año pasado, tan solo en territorio nacional, se dejaron sentir hasta 11 ciclones, que ocasionaron en muchos casos, inundaciones, daños, personas damnificadas y varios muertos.
Los fenómenos significativos más sobresalientes en 2010 fueron Alex, que dejó severa destrucción en Nuevo León, y Karl, que provocó una descarga sustanciosa de agua sobre Veracruz y otros estados.
Y el escenario para este 2011 podría ser similar, tomando en cuenta que se pronostican hasta 17 ciclones tropicales, de entre ellos, 9 llegarían a ser huracanes, una cantidad ligeramente por encima de lo normal.
El pronóstico pone en alerta a toda la costa del Atlántico, incluyendo la del Golfo de México y Mar Caribe.
La ubicación geográfica de nuestro país, enclavada entre los océanos Pacífico y Atlántico, y en las cercanías de la zona de convergencia intertropical, donde es más común ver la generación de los ciclones, es un factor de peso para decir que cada año la alerta por ciclones tropicales tiene su razón de ser.
Aun así, aunque es posible determinar un pronóstico en cuanto a número de ciclones y huracanes esperados, es realmente difícil decir dónde mero nacerá un ciclón, y qué trayectoria tomará, dependiendo para ello, de muchas cuestiones.
Para que un ciclón se genere, debe, sobre un sistema atmosférico inestable, una temperatura en el agua lo suficientemente cálida, una convección lo suficientemente fuerte para generar rotación, y alta humedad en el entorno. Los ciclones solo se generan en el mar, y por lo tanto, solo se alimentan de las aguas cálidas que los océanos experimentan.
Y para que tomen una ruta determinada, mar adentro o hacia alguna zona costera, las tormentas se guían gracias a la presencia de situaciones paralelas como las altas presiones o corrientes de vientos en las cercanías.
A pesar de ello, ya que los ciclones llegan a tierra tras un largo periodo en el mar, pueden ser muy peligrosos para las costas, e incluso para varios cientos de kilómetros hacia adentro, debido a la intensa cantidad de lluvia, los fuertes vientos y el potencial riesgo de deslaves, inundaciones en zonas de riesgo y oleaje elevado.
Aun así, los ciclones tropicales también son de beneficio, principalmente en zonas que viven la sequía en gran parte del año, ya que las lluvias que trae son benéficas para la agricultura y el abastecimiento de líquido en las ciudades y áreas rurales.
Lo mejor que pueda hacer la población vulnerable para prevenir daños o desgracias, es estar pendiente de los reportes meteorológicos e informativos de las autoridades, alejarse de zonas de riesgo, tener identificados sus objetos de valor y sus elementos de auxilio como botiquines y provisiones.
Aquí más información que puede ser útil, como los nombres que se utilizarán para nombrar a los ciclones tropicales y los pronósticos para la temporada.
http://smn.cna.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=210&Itemid=45
http://smn.cna.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=209&Itemid=44
Estos vídeos dan a conocer, en breve, algo de información básica y un poco acerca de las labores de prevención, en este caso del Centro Nacional de Huracanes del NOAA.
La temporada de huracanes en el Atlántico comienza el primero de junio, y termina el 30 de noviembre, y de la gente depende si se recibe de estos sistemas un mayor beneficio o perjuicio.